Son amores antiguos
Son amores a la antigua, de una época lejana: el mozo en plena calle, ella tras la ventana.
Se estilaba el cortejo con una manta de lana; se tapaba el pretendiente y cubría la ventana.
La moza estaba por dentro, separada por barrotes, evitando así los padres que se dieran cuatro azotes.
Pusieron mil barreras para evitar el pecado, pero muchas veces vimos que nada había servido.
Los padres, muy enfadados, piden mil explicaciones: sus hijas están con tripa... ¡están hasta los melones!
Aunque la ventana sea alta, es muy fácil explicar: se ponían unos zancos para así poder llegar.
Con el cuerpo entre las rejas, bien te salen las cuentas; eso facilita mucho el uso de herramientas.
Si la noche es muy oscura y la manta es muy parda, el trabajo se prolonga hasta la luz del alba.
A pesar de las rejas, pusieron mosquiteras; pero las tripas siguieron saltando las barreras.
La manta dejó de usarse, cambió la forma de amar; emigró la juventud, los padres quedaron atrás.
Hoy la mujer se libera, la medicina camina; se hinchan menos barrigas, se usa más la "gabardina".
Ya no se usan las mantas, ni se escala la pared; hoy se buscan los amores atrapados en la red.

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