La Playa de Cemento
Mujer desconfiada y celosa, que al marido vive controlando; desde que tiene un teléfono móvil, se pasa la vida llamando.
Teme que alguien se lo robe, o eso es lo que ella aparenta, pero llama a cada momento para saber cómo se encuentra.
A la primera llamada, él responde al contestar: —«Estoy tomando el sol ahora, ¡dónde coño voy a estar!».
A la segunda llamada: —«Estoy en plena faena, aquí, tomando el sol de pleno y dando vueltas a la arena».
A la tercera llamada, él contesta con pereza: —«Haciendo ahora un descanso, tomándome una cerveza».
—«Marido, eres un canalla, y yo en casa cocinando; tú con sol, arena y cerveza, en la playa disfrutando».
—«Seguro no estarás solo, sino muy bien acompañado, con alguna pelandusca y poniéndote morado».
—«Puedo tomar bien el sol y disfrutar con la arena; si me tomo una cerveza, es para aliviar mi pena».
—«Desde aquí disfruto mucho, veo sol, playa y arena; veo cuerpos que marean, da igual rubia que morena».
—«Sigue con tus quehaceres y controla bien tus celos... ¡Sabes que soy albañil y trabajo en un rascacielos!
No sufras por más mujeres, ni por playas ni por duelos, ¡que mi arena es el cemento y mi sol... el de los cielos!».
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