La familia de barro
Un perro hizo de cura, me casé con la Emilia; convidadas las ovejas, esa era la familia.
Queríamos tener hijos y nos pusimos a pensar; sin saber cómo hacerlos, yo tuve que preguntar.
Mi madre no lo esperaba, se quedó muy pensativa; para salir del apuro, me dio esta alternativa:
—Es muy fácil hacerlos, no le des vueltas al tarro: busca tierra del tejar y moldéalos con barro.
Después los dejas secar durante bastantes días; tú reza mucho al Señor, que Él les dará la vida.
Me acompañó mi "esposa" para poderlo amasar; así, entre los dos juntos, los pudimos fabricar.
Queríamos los dos sexos: el niño fue lo primero; un trozo de palo de pito, a la niña un agujero.
Rezamos mucho al Señor por la noche y por el día; pero no nos hizo caso y jamás les dio la vida.
Esa primera experiencia nos dejó muy deprimidos; al final nos enteramos de que había que estar más unidos.
A esa "esposa" y a esos hijos los recuerdo con cariño; ¡qué bonita la inocencia que tenía yo de niño!
Hoy que ya soy un hombre y que el tiempo ha pasado, bendigo aquel barro tierno con el que tanto he soñado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario