El Preso y la Cárcel
Con las monjas estudió, no sabía de la vida; no había tenido ni móvil, no estaba puesta al día.
Sus padres, muy católicos, le buscan un buen partido: un muchacho de su gusto que fuera su marido.
Virgen llega al matrimonio, no conoce sus deberes; no sabe las diferencias entre hombres y mujeres.
Así, la noche de bodas, no sabe cómo actuar cuando el marido le dice: —¡Te tienes que desnudar!
Sale el marido del baño, desnudo y muy bien armado; ella, los ojos en blanco por el susto que se ha llevado.
Él también está flipado al verla en camisón: —¿Tu madre no te informó cuál era tu obligación?
—Dijo que me portara bien, que fuera muy cariñosa; que ya era tu mujer... ¡No me informó de otra cosa!
—Te diré algo sencillo, muy fácil de asimilar: esto que ves es un preso y lo tengo que encerrar.
—Entre tus piernas la cárcel a la cual fue condenado; hasta que cumpla condena, ahí estará encerrado.
Toda la noche el cautivo en esa estancia tan tierna; ella no dijo ni pío... ¡Y nunca cerró las piernas!
Viendo que el preso es inquieto y no busca libertad, ella le aplica cadena... ¡De perpetua voluntad!
¿Te gustaría qu

No hay comentarios:
Publicar un comentario