El Milagro del Doctor
Llaman urgente al doctor, la familia entra en desvelo: una joven doncella quiere marcharse al cielo.
Al revisar a la chica, se lleva una sorpresa. "No es muerte, es catalepsia, aunque esté así de tiesa".
Pregunta a los parientes si la joven tiene novio. "Necesita, por vía urgente, un supositorio propio".
Nadie quiere ser testigo, el pudor los desconcierta. Y dejan al doctor solo... "operando" a la muerta.
Como está boca arriba, aprovecha la postura. Ignora el lugar redondo, va directo a la ranura.
Rápido surge el efecto al terminar de entrar; la "difunta" siente el roce y empieza a respirar.
Viendo que el truco funciona, repite la operación. La muerta salta del lecho cantando el alirón.
Al tercer supositorio brinca como una rana. Se arranca por Rosalía y baila por sevillanas.
Se despide del doctor con vítores y alegría: "Doctor, guarde el instrumento por si hay otra recaída".
Pasado un mes le llama, él vuela al consultorio. El doctor va bien armado con un gran supositorio.
La encuentra muy radiante, fresca como una rosa. "El remedio fue bendito, estás mucho más hermosa".
—"Ya no le ocupo, doctor, pues ya me busqué un novio. Él me da el cariño... y siempre me pone el supositorio.
Pero acaba de morir mi abuela, aquí la tengo, bendita... ¡Meta el dedo, doctor, a ver si me la resucita!".

No hay comentarios:
Publicar un comentario