El lío de Mariano
—¡Mariano, tienes una jeta que no parece de fiesta! Te pregunto cómo estás y ni siquiera contestas.
—Ando como despistado, ya no sé ni a dónde ir; estoy metido en un lío y no sé cómo salir.
—Hay salida para todo,
en verdad todo se arregla.
—Lo mío es muy difícil...
¡Porque
interviene mi suegra!
Es un problema muy gordo; si no te quiere, es jodido, te echa mil maldiciones y te quedas encogido.
Pero ella me quiere mucho, es simpática y dichosa; ese es justo el problema, lo que complica la cosa.
Como ves, es fabulosa y con muchas cualidades; lo malo es que es viuda joven y tiene "necesidades".
Va siempre por ahí diciendo que tiene un hermoso yerno, que enamora a las mujeres, que soy simpático y tierno.
—¿Sufrir porque diga eso? ¡Me parece una chorrada! —¡Joder, no sufro por eso... es que la dejé preñada!
Ya me veo entre pañales y aguantando el chaparrón, ¡que mi suegra tiene antojos y yo una gran depresión!

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