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lunes, 5 de enero de 2026

El juicio del abuelo.


El juicio del abuelo

En un juicio muy extraño, un abuelo es acusado por una mujer madura de haberla... "perjudicado".

Él ya pasa de los ochenta, ella ronda los cuarenta; ella pesa más de cien... ¡él no llega ni a cincuenta!

El abuelo se defiende: —¡Señoría, ella me ha provocado! Me pegó tal empujón que me dejó "espachurrado".

Es un tierno ancianito, nadie le conoce un vicio; tiene los bolsillos secos y un abogado de oficio.

Para probar la inocencia ante tales acusaciones, el juez ordena al letrado: —¡Bájele los pantalones!

Al bajar los pantalones, ven, como dos huevos fritos, cuatro pelos mal contados y un amago de pichito.

Empeñado en la defensa, se entusiasma el abogado; empezó a darle masajes... ¡y lo dejó casi estirado!

No respira ya el abuelo y se está palideciendo, que la cosa se calienta y termina así diciendo:

—¡No me estires más el pito! ¡Déjalo como al inicio! Que como se mueva el "bicho"... ¡aquí perdemos el juicio!


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