El Infierno de España
Al cielo no pudo entrar, le mandaron al infierno; hay tantas variedades que hay un lío allí tremendo.
Creía que solo había uno, pregunta en información: —Esto está muy dividido, depende la religión.
Visita varios de ellos, así se va enterando de cómo funciona cada uno y cuántos hay esperando.
En todos hay pocas almas, será por la baja campaña, pero queda sorprendido al descubrir el de España.
Allí pasa algo raro, hay millones para entrar; hay que echar solicitud y se pone a preguntar.
Funciona con energías, «esto está como un cristo»; antes de llegar aquí, desvían el suministro.
Su destino no se sabe, dicen que están ahorrando; nadie quiere saber nada y muchos se están forrando.
Si viene una inspección, aunque lo vean parado, ellos dan el visto bueno: ¡todos están sobornados!
A Satán solo le importa su buen sueldo y su querida; búscate un trapicheo y no se meten en tu vida.
No busques allí justicia, que ese sitio es un engaño: ¡los demonios son ministros que cambian cada cuatro años!

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