El Huerto del Amor
Odios entre las familias, con años de antigüedad, impedían a los jóvenes hallar la felicidad.
Eran odios heredados, un rencor casi milenario, pero a veces, de la nada, surge algo extraordinario.
Entre un mozo y una moza, de la misma y corta edad, el silencio era la norma por aquella rivalidad.
Tienen los huertos pegados, bien cerquita, por vecinos; ella con buenos tomates, él con hermosos pepinos.
Él sueña con el tomate, mas no piensa en ensaladas; no se atreve a pedirlo: ¡son familias enfadadas!
Cansada ya de tomates, ella ansía aquel pepino; se armó de valor un día y se acercó a su vecino.
Era difícil negarse a tan dulce petición: tomate con el pepino, ¡qué buena combinación!
Estando los dos de acuerdo, probaron la ensalada... El pepino "repite" mucho: ella quedó embarazada.
Al enterarse los padres, se llevaron el disgusto, pero a ellos no les importa: ¡viven los dos muy a gusto!
Se terminaron los odios cuando aquel nieto les vino. ¿Unos culpan al tomate? ¿Otros culpan al pepino?

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