En su granja es muy feliz, solo le falta una cosa: se presenta al programa "Granjero busca esposa".
Cuando le toca elegir, busca carne de primera; se fija en la más maciza: ¡menuda buena ternera!
Ella acepta emocionada, no se lo puede creer; con ciento y pico de kilos alguien la fuera a querer.
Ya instalados en la granja, los vecinos se impacientan: «Es una jaca muy grande, si lo monta, lo revienta».
El asunto va marchando sin demasiada locura: ¡un mes haciendo el amor en una sola postura!
Siempre la misma canción, ella no llega a la cima; pide cambiar el libreto y hoy se le pone encima.
—Lo que tú digas, cariño, pues nunca lo he probado; lo mío es a cuatro patas, pero acepto encantado.
Fue un cándido pajarillo al no estar acostumbrado: ella sí alcanzó la cima... ¡Y él terminó asfixiado!
Y así termina la historia de aquel granjero acabado: buscaba una buena esposa, ¡y halló un entierro pesado!

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