El Emigrante y el Suegro
Una historia muy curiosa de un joven que fue emigrante. Su padre era un aldeano al que creían ignorante.
Salió a buscar la fortuna, solo piensa en regresar. Su novia quedó en el pueblo, no la puede ni olvidar.
Por no perder aquel amor, no mira a otras mujeres. Y autoriza así a su padre: ¡Que le case por poderes!
Ella quiere pronto un niño, lo comenta con el suegro. —¡No te preocupes, mi hija, que yo rápido lo arreglo!—
Le comunica a su hijo el deseo de su mujer: —Si mandas algo de semen, se podrá hacer el deber.—
El hijo no imaginaba tan sencilla solución; por si acaso no llegará, mandó doble la ración.
Pero el padre, que es tacaño, busca el modo más barato: pone una gota en su miembro y le mete aquel aparato.
Nunca se acabó la muestra, ella queda embarazada. Da las gracias a su suegro, él responde: —¡De nada!—
Cuando regresó el marido, ya tenía dos mocitos. ¡Se parecían al abuelo, eran sus vivos retratos!
El marido está orgulloso, de sus hijos y su suerte, ¡sin saber que el "superabuelo" usó un método más fuerte!

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