El Diagnóstico Inventado
El hombre se va a morir, su mujer aún es muy bella; le angustia que, al él partir, otro se quede con ella.
Seis meses de vida activa le restan, según el plan; y busca una alternativa para poderla incordiar.
El cáncer es de pulmón, no admite ya medicina; no existe la curación, el final se le avecina.
Convoca a sus conocidos para el adiós, la partida... y cuenta, entre los gemidos, que hace años tiene el sida.
Cuando su esposa se entera del rumor que está vertiendo: —¡Es el tabaco el que impera! ¿Por qué coño estás mintiendo?
—Ya sé de qué estoy muriendo, y miento de esta manera para que sigan fumando quienes están allá afuera.
Sabes que te quiero mucho, que disfrutes de la vida... ¡Por eso digo a los amigos que tú me pegaste el sida!
Se acabó tu buena suerte, nadie se te va a acercar; te guardarán los amigos el luto de no tocar.

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