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jueves, 8 de enero de 2026

Cuestión de peso

 

Cuestión de peso


A la buena de María se le ha muerto el marido. Era un gran hombre... ¡Con sus ciento treinta kilos!

Todos le dan el pésame, los hombres con sentimiento, usando la típica frase: «Te acompaño en el sentimiento».

Qué diferencia en las mujeres, con la frase menos usada: «Él ya estará en el cielo, tú vivirás descansada».

Como pidió ser incinerado, surge un problema gigante: no hay cajas de su tamaño, hay que encargar una grande.

Ante tanto contratiempo, no lo puede soportar; se derrumba la pobre mujer y se pone a llorar.

Los de la incineradora, al ver tanto desconsuelo, le dan una solución: «¿Lo incineramos "a pelo"?».

La viuda hace un gesto, dice que sí con la cabeza: «Y si no cabe en el horno... ¡Que lo hagan pieza a pieza!».

Al recibir las cenizas, contiene sus emociones: son tan pocas que caben en una caja de bombones.

«¿De un marido tan grande solo me devuelven esto? No me lo puedo creer... ¿Qué hicieron con el resto?».

«Es la esencia de su esposo, controle sus emociones; la grasa nos la quedamos... ¡Para producir jabones!».


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