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viernes, 23 de enero de 2026

El Encuentro en el Cielo

El Encuentro en el Cielo

Dos amigos en el cielo comentan su mala suerte; se ponen a repasar lo que produjo su muerte.

—Sucedió el mismo día, eso ya es casualidad. La otra es encontrarse aquí, en la eternidad.

—¿Tú de qué has muerto? Seguro que fue deprisa; no veo dolor en tu cara, hasta tienes una sonrisa.

—Si te digo cómo fue, seguro te dejo helado: la sonrisa que me ves es por morir congelado.

—La mía fue de un ataque, la culpa, de mi parienta: creí que tenía un amante que usaba su "herramienta".

Fingí mi ausencia tres días, pero regresé al instante para ver si la pillaba en la cama con su amante.

Pero la encontré muy sola, la tía estaba en pelotas; vi algunas prendas extrañas: pantalones y unas botas.

Removí toda la casa, miré bien en los rincones; frustrado al no hallar nada, me dio un mal de agitaciones.

No pude resistir eso, presa de la frustración; por eso mi muerte fue de un ataque al corazón.

—¿Dices que miraste bien? ¡Para mí eso es mentira! ¡Si miras el congelador, aún estaríamos con vida!

¡Qué par de tontos fuimos!, el destino es cojonudo: tú por buscar una amante, y yo por ser un cornudo.

El Error de la Receta


El Error de la Receta

Todo le produce ardores, ya no sabe ni qué comer. Va a la consulta del médico, a ver qué tiene que hacer.

—Doctor, ya no sé qué hacer, siempre como lo mejor. Casi todo es ecológico, pero me produce ardor.

—Primera recomendación: cinco comidas al día. No eche nunca la siesta y tenga mucha osadía.

Beba usted mucha agua, al menos un par de litros. Que trabajen los riñones para limpiar bien los filtros.

Le extenderé una receta antes de irse a dormir: varias horas de actividad, pues es muy bueno salir.

Haga lo que yo le digo y, si esto no resulta, para el próximo mes ya le daremos consulta.

Lee el mozo la receta, hasta le produce gracia. Con lo que en ella pone, ni se acerca a la farmacia.

Al terminar de cenar, se va de juerga mil horas. Cumple lo recomendado, pero no encuentra mejoras.

Otra vez en la consulta, le comunica al doctor: —Hago lo que me decía y no me encuentro mejor.

Bebo dos litros de agua, hago las cinco comidas... y después de cenar, ¡me pego unas mil corridas!

Recorrí todos los clubes, siempre de los mejores. Me tiré a muchas tías, ¡y sigo con los ardores!

—¿Leíste mal la receta? No pone que fueras de putas... ¡Al terminar de cenar, que tomaras Sal de Frutas!

Se quedó el mozo de piedra, rojo como un pimiento: —¡Vaya receta, doctor, por poco muero en el intento!

Presumido y Chulo.

 

Se encuentra con un amigo y le gusta presumir, de lo bien que va su vida y lo que llegó a conseguir.

Siendo jóvenes los dos, suelen hablar de mujeres; de aquellas que son más guapas o las que dan más placeres.

El presumido comenta: —Hoy estoy de parrandero, me voy a echar un polvete y a darme un garbeo luego.

—Eres un golfo, ¡cabrón!, ¡qué bien te lo estás montando! Quedaremos otro día y me seguirás contando.

Sintiendo envidia el amigo, el miembro se le hace largo: —¡Dime al menos que es muy fea, a ver si se baja algo!

—Es bella como una diosa, es champán burbujeante; está muy buena por detrás y es hermosa por delante.

Es como manta eléctrica, su calor me vuelve loco; no creas que te miento, ni me estoy tirando el moco.

Se porta como una fiera cuando se siente excitada; es igual que una leona que no estuviera domada.

Al día siguiente lo ve, está hecho un zarajo: —Amigo, estás hecho polvo... ¿Es?
que te puso debajo?

¿Cómo te ha dejado así esa chica tan especial? ¡Si no puedes ni sentarte! ¿Es una cosa anormal?

—Sigue siendo especial y guapa como una diosa, pero si vas sin dinero... ahí se jode la cosa.

Es una puta muy cara, y encima llamó a su chulo; como no pude pagar, ¡hasta me dieron por culo!

Así que escucha, amíguete, no presumas de trofeos, que por ir de "picha brava" terminaste en los jaleos.

Vivimos tiempos confusos




Vivimos tiempos confusos

Vivimos tiempos confusos, esperando la mejora. Con abuelos solitarios, llega siempre la "pescadora".

Sobre todo si son viudos y andan algo despistados; por verse solos y aburridos son los más solicitados.

Aquel que sigue soltero por tímido o apocado, si ya pasa los cincuenta, también termina "cazado".

Han llegado de otras tierras mujeres muy aguerridas, que resultan ser expertas en trampas y en embestidas.

Se muestran más cariñosas, con gestos dulces y tiernos; hay que andar con pies de plomo para no acabar con cuernos.

Es difícil resistirse y vencer las tentaciones, viendo curvas generosas y muy buenos "jamones".

Hay que tomarlo con calma, no ponerse cabezudo: dicen las estadísticas que hay seis mujeres por viudo.

Gusta lo desconocido, es una ley natural; ¡pero es mejor decantarse por producto nacional!

Así que andad con cuidado, no perdáis la sensatez, que por un rato de gusto os arruinan la vejez.

Aventura en el Campanario


Aventura en el Campanario.

Es la iglesia de mi pueblo, testigo de esta aventura: con rotura de costillas y dolores de cintura.

No fui yo quien las rompió, pero sí mía la culpa. Si ella lee esta aventura, yo le mando mi disculpa.

En el arco de campanas, las palomas hacen nido. Vi dos pichones ya grandes, ¡muy buenos para un cocido!

Pido ayuda a una muchacha, pues solo logro entenderlos; si me subiera en sus hombros, sí que podría cogerlos.

Ella accede a subir juntos y, al estarlos recogiendo, veo que viene aquel cura por la escalera subiendo.

Acojonados los dos, huimos por el tejado. El cura empieza a gritar, ¡del susto se había cagado!

Yo salté hacia el cementerio, que está hacia el otro lado. La muchacha tuvo miedo de tirarse de aquel nado.

La animo a que se tire, que no nos pille el curita, que grita: «¡Si los alcanzo, les saco la asaduría!».

«Mejor te tiras de culo, no recibirás trompazos. Yo amortiguo tu caída y te estrecharé en mis brazos».

La pobre se fio de mí, no respondieron mis brazos. Cayó sobre una losa, se dio unos buenos porrazos.

Quedó encima de una tumba, llorando allí, espatarrada. Entre el cura y la familia, creo que fue auxiliada.

Yo huy hacia lo más alto, ella quedó en el entierro. ¡Lo que sufrió la Socorro, lo tendrá siempre en recuerdo!

El Nido del Carpintero


 El Nido del Carpintero

Cuando llegaba el desastre, se pasaba de puta madre: te jodías y te aguantabas sin decir nada a los padres.

Si yo le decía a mi madre que me encontraba aburrido, me decía: «¡Vete al monte! ¡Anda y búscate unos nidos!».

No importaba la especie, podía ser de perdiz; valían los de urraca y también de codorniz.

Me ponía muy contento si encontraba pajaritos; me los comía como fuera: asados o bien fritos.

Seguro estaréis pensando: «¡Qué niño sin conciencia!». Pero era la posguerra, tiempo de supervivencia.

A veces la naturaleza se cobraba su tributo; estuve a punto de perder las pelotas y el canuto.

Vi un nido de carpintero, oí a las crías piar; era una ocasión hermosa que debía aprovechar.

Me deslicé por el tronco para más pronto bajar, y un nudo que sobresalía casi me llega a capar.

Con los pantalones rotos y los pinreles sangrando, sin tener nadie a mi lado allí me quedé llorando.

Se lo oculté a mi madre por vergüenza al desnudo; me curé con unas hierbas machacadas con engrudo.

Será que no era mi día o quizá tuve mucha suerte: una infección en tal sitio pudo causarme la muerte.

Cosas de aquellos tiempos, de hambre, monte y herida; donde un nido y un descuido casi me cuestan la vida.

Mis Memorias y Relatos


 

Mis Memorias y Relatos

Recuerdo muchas cosas, algunas son divertidas. Pero compruebo que leen siempre las más atrevidas.

Hay relatos para niños, son los menos comentados. Será quizá culpa mía por ponerlos tan mezclados.

Yo, para poder escribirlos, pongo mucho sentimiento. Hay parte de realidad, pero también mucho cuento.

Recuerdos de aquellas mozas en épocas de recato, que hoy día se lamentan de perderse el buen rato.

Para todos esos abuelos que cuentan cosas entre risas: despiertan nuestros recuerdos y nos sacan las sonrisas.

De los fracasos vividos y pérdidas ocasionadas, pienso: "era tonto de cojones", entre bromas y carcajadas.

De aquellos oficios antiguos que vienen a mi memoria; en algunos trabajé y merecen una historia.

De las mozas que dejé, las muchas que me dejaron... yo las recuerdo ahora, ellas seguro me olvidaron.

Escribir sobre el sexo es el campo más variado; el que produce más morbo y el que es más comentado.

Temas de la religión que a muchos producen risa, y criticar a los curas aunque no se vaya a misa.

Escribir sobre política ya es rizar demasiado el rizo; difícil solución tiene si no acaban con el chorizo.

Seguiré siempre escribiendo, estrujaré mi memoria; que quede algo de mí cuando me juzgue la historia.

La Ceremonia de la Manguer


 

La Ceremonia de la Manguera

Cantaré una ceremonia que le falta promoción, de tiempos de Mari castaña y que causa sensación.

A una virgen muy extraña le dedican su novena, a las doce de la noche y sin luz de luna llena.

Van las mujeres primero el camino iluminando, con lámparas de rancia cera que luego se van apagando.

Es el turno de los hombres los que aceptan la labor: apagar con su manguera, a ver quién lo hace mejor.

Con la manguera en el ristre van haciendo de bomberos; quien tenga mejor manguera apaga siempre más fuegos.

Una moza ofrece vino, otra moza va anotando: que no falte el "material" y que sigan apagando.

Prueba de eliminación para el que aguante más vino; los débiles y enclenques se quedan por el camino.

Cuando ya solo queda uno, el que más pudo aguantar, le nombran rey de la fiesta: ¡el más macho del lugar!

Esta ceremonia extraña deberían promocionar, que es muy poco conocida fuera de nuestro lugar.

Al menos durante un año, puede vivir muy borracho: le regalan todo el vino y su medalla de macho.

Ya se retira el campeón, tambaleando el paso, con la medalla en el pecho y el vino dentro del vaso.

Una noche de frío


Una noche de frío

En una noche de frío, comenta un hombre casado: «Siendo soltero y tan solo, te vas a quedar helado».

«Será solo un pensamiento, con ella soy diferente; tengo una supermodelo que me pone muy caliente».

«¿No sabía que ligaste? ¿Acaso perdiste la mente? Nunca buscaste mujer, te creía diferente».

«Los tiempos siempre cambian, eso fue hace años atrás; ahora me caliento bien, por delante y por detrás».

«Ella cambió mi vida, no te lo tomes a guasa: antes iba mucho al bar, ahora estoy siempre en casa».

«Su calidad es primera, su material, diferente; solo de pensar en ella me pongo muy caliente».

«Cuanta más leña le meto, se pone hasta de colores; aunque ya probé con varias, esta es de las mejores».

«¿Compraste una brasileña? ¡Y encima lo vas diciendo! ¿Dices que le metes caña? Es algo que no comprendo».

«Tú no conoces la jerga, ni a qué llamo 'brasileña': ¡es una moderna estufa a la que le meto leña!».

Se quedó el amigo mudo y tiritando de frío: «¡Pues bendita brasileña, qué envidia me das, Dios mío!».

El Polvo Lunar


 El Polvo Lunar

Atención a esta noticia, que para mí es una tontuna: ese proyecto que estudian de echar un polvo en la Luna.

Esas cabezas pensantes parece que no saben pensar, por la sarta de problemas que se van a encontrar.

Tendrán que diseñar trajes más fáciles de quitar, pues con los que usan ahora es imposible chingar.

Hacer el amor allí sería un polvo rapidito; si no pueden respirar, aguantarían muy poquito.

Otra cosa a resolver será el acoplamiento: si los dos están flotando, ¿cómo pillar el momento?

Al hacerlo tan deprisa no pondrían mucha pasión; podría salir un marciano o un niño del montón.

Quizás lo bueno del caso, al ser tan televisado, es que sería para la historia el polvo más comentado.

Una cosa tan sencilla estará politizada; nos quieren comer el coco o es una gran inocentada.

Gastad mejor ese dinero en algo más productivo; sabemos usar las pelotas y sacar jugo hasta al higo.

Que se queden en la Tierra y nos dejen de historias, que un buen polvo en el colchón vale más que cien glorias.


Belenes para los Nenes,


Belenes para los Nenes,

Sí, van al Belén con niños, pongan un poco de atención: lo primero que ellos buscan es la figura del "cagón".

Verán que el Niño Jesús queda un poquito más gris; que lo cambien de postura, ¡al menos haciendo pis!

Descubrir una caca al niño siempre le causa placer, pero si sale de su culo... ¡Esa no la quiere ni ver!

Poner varios escondidos puede liar una torda; se ponen a discutir cuál es la caca más gorda.

Se echa mucho de menos no poner unas "cagonas", que tengan el culo gordo y además que sean meonas.

En esto, pobre mujer, está muy discriminada; es difícil verla así, está un poco olvidada.

Los niños se fijan mucho en la mula y en la vaca; siempre están tan limpias... ¿Es que nunca hacen caca?

Ese padre carpintero fue muy poco previsor: con un colchón de serrín, el Niño estaría mejor.

Que entre reyes y pastores falta un dato de importancia: ¡quién limpia los malos olores en aquella santa estancia!



Pasarela de Alambre

 

Pasarela de Alambre

Esos desfiles de moda, difíciles de entender, con caras de mal humor, en chicas de muy buen ver.

Son todas chicas muy guapas, las que hacen pasarela, a veces lucen modelos, de los tiempos de mi abuela.

Con esos cuerpos tan finos, parece que son de alambre, desfilan como enfadadas, deben pasar mucha hambre.

Dan los pasos muy exactos, con unas justas medidas, llevan el culo apretado, creo que van estreñidas.

Le ponen altos tacones, sí
, se llegan a caer, al tener tan poca chicha, se pueden hasta romper.

Van con mirada perdida, no sueltan una sonrisa, todas están deseando, que eso termine deprisa.

No se entiende esa obsesión, de escogerlas tan finitas, si, hace miles de años, que nos gustan rellenitas.

Para que salgan alegres, una recomendación, unas botellas de vino y muchos platos de jamón.

Que la moda no nos diga cómo tiene que ser la mujer, que donde haya buenas curvas hay alegría que ver.


El lío de Mariano

 

El lío de Mariano

¡Mariano, tienes una jeta que no parece de fiesta! Te pregunto cómo estás y ni siquiera contestas.

—Ando como despistado, ya no sé ni a dónde ir; estoy metido en un lío y no sé cómo salir.

—Hay salida para todo, en verdad todo se arregla. —Lo mío es muy difícil... ¡Porque
interviene mi suegra!

Es un problema muy gordo; si no te quiere, es jodido, te echa mil maldiciones y te quedas encogido.

Pero ella me quiere mucho, es simpática y dichosa; ese es justo el problema, lo que complica la cosa.

Como ves, es fabulosa y con muchas cualidades; lo malo es que es viuda joven y tiene "necesidades".

Va siempre por ahí diciendo que tiene un hermoso yerno, que enamora a las mujeres, que soy simpático y tierno.

—¿Sufrir porque diga eso? ¡Me parece una chorrada! —¡Joder, no sufro por eso... es que la dejé preñada!

Ya me veo entre pañales y aguantando el chaparrón, ¡que mi suegra tiene antojos y yo una gran depresión!


jueves, 22 de enero de 2026

La caza de los tiempos


 

La caza de los tiempos

Qué hombres y mujeres nos llegamos a igualar, es cosa bien difícil que eso llegue a pasar.

Que somos diferentes se observa cada día; entre el hombre y la mujer hay poca sintonía.

Al ponerse de moda el conejo rasurado, el hombre se deja barba, con el pelo mal peinado.

Otros se afeitan bien, pero se dejan perilla; ella lo tiene sin pelo... ¡Es para hacerle cosquillas!

Al hombre siempre le gusta la mujer más femenina; que no se parezca a él: más delicada y más fina.

En cambio, a ellas les gusta con músculos y tableta, trabajador y formal, con una buena escopeta.

Antes cazaba el varón, más la historia se ha invertido: hoy la mujer también caza y el hombre es el parecido.

Esto suele ser normal, no es un cuento de hadas; en las parejas ocurre en dosis muy elevadas.

A la caza del abuelo van nuevas "cazadoras"; si hay una buena cartera, eso es lo que está de moda.

Así anda el mundo girando, entre enredos y pasiones: unos buscan la belleza y otras... las jubilaciones.



El Granjero y la Cima


El Granjero y la Cima

En su granja es muy feliz, solo le falta una cosa: se presenta al programa "Granjero busca esposa".

Cuando le toca elegir, busca carne de primera; se fija en la más maciza: ¡menuda buena ternera!

Ella acepta emocionada, no se lo puede creer; con ciento y pico de kilos alguien la fuera a querer.

Ya instalados en la granja, los vecinos se impacientan: «Es una jaca muy grande, si lo monta, lo revienta».

El asunto va marchando sin demasiada locura: ¡un mes haciendo el amor en una sola postura!

Siempre la misma canción, ella no llega a la cima; pide cambiar el libreto y hoy se le pone encima.

—Lo que tú digas, cariño, pues nunca lo he probado; lo mío es a cuatro patas, pero acepto encantado.

Fue un cándido pajarillo al no estar acostumbrado: ella sí alcanzó la cima... ¡Y él terminó asfixiado!

Y así termina la historia de aquel granjero acabado: buscaba una buena esposa, ¡y halló un entierro pesado!

El modo de echarse novia


 El modo de echarse novia

El modo de echarse novia en aquellos tiempos de antaño, eran las propias familias las que hacían el apaño.

Si los padres eran ricos, ya se lo daban "chupado": te buscaban a la rica que tuviera tierras al lado.

El destino del humilde era casarse con otra pobre; trabajaba mucho más, y engendraba solo pobres.

Si ella era de familia rica y él no tenía nada, era una lotería que casi nunca tocaba.

Fue una época muy dura, la viví en mi propio pellejo; como era de los pobres, siempre cargué el complejo.

A muchas no dije nada por miedo a ser rechazado; perdí mil oportunidades por vivir acomplejado.

No guardo rencor a nadie, fue una época de mierda; mi pueblo estaba atrasado, vivía en la Edad de Piedra.

No culparé a las muchachas, que tenían mucho que hacer y se encerraban en casa antes del anochecer.

Salían algunas "tripas" ante tantas restricciones; el que podía, aprovechaba las contadas ocasiones.

Menos mal que todo pasa y ese mundo ya murió; hoy el amor no se tasa, la libertad ya venció.

El Secreto de la Esposa


 

El Secreto de la Esposa

—¡Mujer! Regaña a tu hijo, que no hace los deberes. No sé si está en la higuera o pensando en los placeres.

Esto es típico del hombre: trasladarlo a la esposa. Él no quiere los problemas ni solucionar la cosa.

Ella, de puros nervios, le dice encabronada: —Es el reflejo del padre, que no vale para nada.

Es como un pobre chucho, no sirve ni para el ganado; no tiene un gen específico que de mí haya heredado.

Me tiene hasta el mismo moño, es como una cucaracha. No sé ni cómo lo hice... ¡Debía estar borracha!

El marido escucha todo lo que suelta por su boca; no lo puede comprender, cree que se volvió loca.

—Cariño, no te pongas así, que no tengo esos defectos; trabajo, te doy el sueldo, mis modales son correctos.

—¡Ay, que eres tonto el haba! Lo que al niño le digo es lo que pienso del padre... ¡Que nunca ha sido tu amigo!

Las Desventuras de Antolí


Las desventuras de Antolín

Esta es la historia de Antolín, «el poco pijo», que la tenía pequeña: el pobre era un canijo.

Nació en una aldea, un lugar muy atrasado; por todas las mozas siempre fue rechazado.

Se fue a la capital, sueña con hacer el amor, pero al verle el aparato le va de mal en peor.

Paga un alto precio a una tía cojonuda, mas no concluye faena: se pierde en una arruga.

Aburrido, va hacia el parque, su tristeza es desmedida; ve a una pequeña moza que le viene a la medida.

Pequeño era su pito, grande su decisión; le propone ser pareja a la primera ocasión.

Ella acepta encantada, le trata con dulzura; se sentía marginada por su pequeña estatura.

Felices viven los dos, él ahora es su querido; en la vida siempre hay un roto para un descosido.

Y aunque el mundo se ría de lo que Antolín padece, en el jardín de la vida, ¡hasta lo pequeño crece!

La familia de barro


 

La familia de barro

Un perro hizo de cura, me casé con la Emilia; convidadas las ovejas, esa era la familia.

Queríamos tener hijos y nos pusimos a pensar; sin saber cómo hacerlos, yo tuve que preguntar.

Mi madre no lo esperaba, se quedó muy pensativa; para salir del apuro, me dio esta alternativa:

—Es muy fácil hacerlos, no le des vueltas al tarro: busca tierra del tejar y moldéalos con barro.

Después los dejas secar durante bastantes días; tú reza mucho al Señor, que Él les dará la vida.

Me acompañó mi "esposa" para poderlo amasar; así, entre los dos juntos, los pudimos fabricar.

Queríamos los dos sexos: el niño fue lo primero; un trozo de palo de pito, a la niña un agujero.

Rezamos mucho al Señor por la noche y por el día; pero no nos hizo caso y jamás les dio la vida.

Esa primera experiencia nos dejó muy deprimidos; al final nos enteramos de que había que estar más unidos.

A esa "esposa" y a esos hijos los recuerdo con cariño; ¡qué bonita la inocencia que tenía yo de niño!

Hoy que ya soy un hombre y que el tiempo ha pasado, bendigo aquel barro tierno con el que tanto he soñado.

Poema: Almas Gemelas


 Poema: Almas Gemelas

Con tanta tecnología, se forjan las amistades; con el móvil en la mano, se cuentan intimidades.

Cansados de mil mensajes, enviados cada día, se citan para verse, y contarse de sus vidas.

Sortean quién empieza, le toca a él ser el primero; promete decir la verdad, pues ambos son muy sinceros.

—Yo soy un tipo formal, y estoy muy bien situado; trabajo por la sociedad, ejerciendo de diputado.

Me ofrecieron mil sobornos, no me dejé corromper. El pueblo es lo primero, cumplo siempre mi deber.

—Mi labor es muy variada, sobre todo con varones; me ofrecen mucho dinero, pero evito tentaciones.

Trabajo por la noche, descanso durante el día; me gusta sentirme libre, con total autonomía.

Son dos almas gemelas, honrados y muy sinceros, que trabajan por amor... ¡Para tapar agujeros!

Se miran con picardía, pues ya se han reconocido: ¡los dos viven de la lengua y de un pueblo agradecido!



El Atleta y la Gondoler


 

El Atleta y la Gondolera

En este mundo moderno, es fácil hallar novia. No importa de qué país, ni importa ya su historia.

Un atleta presumido, que solo piensa en entrenar, buscó un día en el caber con quién poder ligar.

Eligió a una muy guapa, hecha casi a su medida; con gran don de palabra, simpática y atrevida.

Le ofreció matrimonio, ella aceptó encantada. Amor a primera vista, sin conocerse de nada.

Cinco largos de piscina le presume a su mujer. En el agua y el trampolín nadie le puede vencer.

—No seas tan vanidoso, no te creas invencible. Te daría una lección en modo de estilo libre.

—Acepto bien la apuesta, no tiene importancia. Te sacaré veinte metros, elige tú la distancia.

Al finalizar la prueba, no se lo puede creer: los veinte que presumía se los sacó su mujer.

—¡Ganarme ha sido un suplicio! ¿Dónde aprendiste, mi vida? —En Venecia, dando servicio... ¡De góndola a la medida!



Diferentes y al contrario


 

Diferentes y al contrario

Qué hombres y mujeres nos lleguemos a igualar... está difícil la cosa para que eso llegue a pasar.

Que somos diferentes se observa ya a diario: entre la mujer y el hombre siempre vamos al contrario.

Al ponerse de moda el conejo rasurado, el hombre se deja barba, mucho pelo y mal peinado.

Otros se afeitan bien, pero se dejan perilla; ella lo tiene sin pelo... ¡es para hacerle cosquillas!

A los hombres les gusta una mujer femenina, que no se parezca a ellos: más delicada y más fina.

En cambio, a ellas les gusta con músculos y "tableta", trabajador y formal... y con una buena escopeta.

Siempre cazaba el hombre, pero eso ya ha cambiado: la mujer también caza y él puede ser el cazado.

Esto suele ser normal, no es un cuento de hadas; en las parejas ocurre en dosis muy elevadas.

A la caza del abuelo salen hoy las cazadoras: si tiene buena cartera, eso se pone de moda.

Así es la vida, señores, un eterno "tira y afloja"; que el mundo sigue girando, ¡mientras cada uno escoja!

El Mundo al Revés


 

El Mundo al Revés

En una redada de noche, un muchacho es detenido, con tres mujeres alegres, que lo meten en un lío.

Una le estaba robando, pues era un pobre muchacho, que por perder la vergüenza, se encontraba muy borracho.

Los llevan a comisaría, con un ambiente muy espeso, en el parte solo firman: "Trabajadoras del sexo".

Preguntan a la primera qué le hacía al muchacho: —Yo solo le acompañaba al ver que estaba borracho.

La segunda, que pasaba, dice que le dio un mareo, y que por eso se hallaba arrodillada en el suelo.

La tercera, que cuidaba al joven tan despistado, pues le daba mucha pena verle tan desorientado.

—Las otras ya declararon, son todas gente decente. ¡Seguro que eras tú, joven, el que buscaba al cliente!

No sabe qué responder, las está pasando putas: —Si ellas son las decentes... ¿Será él la prostituta?

El sargento le da el acta y le grita: "¡No me discuta! ¡Firme aquí, Doña Manuela, que usted es la prostituta!"

Cualquier lugar es bueno


 Cualquier lugar es bueno

Cariño, vamos a vivir juntos, y me gustaría saber si prefieres el día o la noche y dónde lo quieres hacer.

Yo no tengo horas fijas ni lugar especificado; cuando me da de repente, lo hago en cualquier lado.

Si me duele la cabeza, me tomo una aspirina; aprovecho la ocasión y me vale la cocina.

Si tengo muy poco tiempo, aprovecho la ocasión: lo hago encima de una mesa o mejor en el sillón.

No lo puedo remediar, es como tener un vicio; el momento que más uso es cuando voy al servicio.

Una vez me emborraché y se me hizo de noche; como no podía conducir, lo hice allí mismo, en el coche.

No te preocupes por eso, si te sirve de consuelo: infinidad de veces lo he hecho incluso en el suelo.

Soy un tío polivalente, puedo hacerlo hasta encogido; me vale cualquier lugar... ¡Para quedarme dormido!

No te asustes, vida mía, si me ves en tal postura, que el sueño a mí me vence, ¡y no tengo compostura!

El Debate de las Trancas


 El Debate de las Trancas

1 Debaten varias mujeres sobre el miembro del varón, buscando el nombre exacto y su real denominación.

2 Se nombra de mil maneras, desde "tranca" a "pajarito"; no se ponen de acuerdo entre el "garrote" o el "pito".

3 Es un debate muy tonto, quizás hasta una chorrada: al hombre poco le importa siempre que sea solicitada.

4 Buscan en diccionarios para despejar las dudas: cómo se llaman las blandas y qué nombre tienen las duras.

5 "No nos importan las blandas, esos chismes no nos molan; yo creo que se llaman... ¡Trancas de gominola!"

6 "Hablemos de las duras, esas son las que queremos, su nombre mola un montón: ¡son trancas de grafeno!"

7 Quieren saberlo todo, en ello ponen empeño: ¿se llaman de igual modo el grande que el pequeño?

8 "¡Sois unas ignorantes!", dice una tras varios años: "se nombran de dos maneras según sean los tamaños".

9 "Si pasa de los veinte, por la talla que mantiene, a ese se le denomina como un verdadero pene".

10 "Pero si mide menos, ese nombre se elimina: ¡eso no es pene, es pena... o una simple minina!"

11 Se acaba ya la disputa con una gran conclusión, tras mirar con lupa el tema y prestar mucha atención.

12 (Final) "Así que ya sabéis, chicas, no os llaméis a engaño: que la alegría o la pena... ¡Dependen del tamaño!"

Cena de Aniversario

 


Cena de Aniversario

Llega ya el aniversario, el marido va galante; quiere darle una sorpresa: cena en un restaurante.

Busca un sitio muy lujoso, exclusivo y muy fino; ya reserva allí su mesa, buena carne y mejor vino.

Poco dado a estos lujos y a lo que pueda cenar, pregunta siempre al mesero qué le puede aconsejar.

—De primero algo suave, una cosa muy ligera: un consomé bien caliente o un rollo de primavera.

De segundo algún pescado o una carne de primera; es la joya de la casa la chuleta de ternera.

—Para mí sea una merluza, como se comía antes: con su jamón y sus gambas, adornada con guisantes.

Mi mujer prefiere carne y es bastante exigente: que la sirvan en su punto y, sobre todo, caliente.

—No sufra usted, caballero, mejor preguntarle a ella; yo creo que lo mejor es pasarla por la piedra.

—Difícil que así le guste, tengo casi la certeza: cuando yo se lo propongo... ¡Siempre le duele la cabeza!

Así que ponga el pescado, no busque más solución, que si no acepta la piedra... ¡Me quedo sin la ocasión!

El Infierno de España


 

El Infierno de España

Al cielo no pudo entrar, le mandaron al infierno; hay muchas variedades, allí hay un lío tremendo.

Creía que solo había uno, preguntó en información: —Esto está muy dividido, depende de la religión.

Visitó varios de ellos, así se fue enterando de cómo funciona cada uno y cuántos hay esperando.

En todos hay pocas almas, estarán en baja campaña, pero queda sorprendido al descubrir el de España.

Allí pasa algo raro, hay millones para entrar; hay que echar solicitud y se pone a preguntar.

Funciona con energías, esto está hecho un Cristo; antes de llegar aquí, desvían el suministro.

Su destino no se sabe, dicen que están ahorrando; nadie quiere saber nada y muchos se están forrando.

Si viene una inspección, aunque lo vean parado, ellos dan el visto bueno: ¡todos están sobornados!

A Satanás solo le importa tener buen sueldo y querida; búscate un trapicheo y nadie se mete en tu vida.

Así que no te preocupes, que aquí se vive de maña; ¡que ni el diablo se aclara con el infierno de España!

El Whisky de la Venganza


 

El Whisky de la Venganza

Con su mujer no va bien, no lo quiere ni pensar; para olvidar el asunto, pide un whisky en el bar.

La mujer lo tiene a raya, es dura de campeonato; le da tan poco dinero, que pide el whisky más barato.

Al pedirlo se confunde el camarero despistado: en vez de servir el pobre, le pone el whisky más caro.

—Quizás no me has escuchado o me quieres vacilar; el whisky que me has puesto yo no lo puedo pagar.

—No se preocupe, señor, si no lo puede pagar; tómelo tranquilamente, que yo le voy a invitar.

—Seguro que eres el dueño y algo estás celebrando: tu aniversario de bodas o quizás tu cumpleaños.

—Solo soy el camarero, si es lo que quieres saber; el dueño es un sinvergüenza que se acuesta con mi mujer.

Beba usted cuanto quiera, que así la cuenta se muerde; pues en esta perra vida, ¡cada uno jode como puede!

Y así brindaron los dos, con el whisky de malta, por lo que a uno le sobra y al otro tanto le falta.


 

Anatomía y Respeto


 

Anatomía y Respeto

Yo no sé si son verdades o son solo payasadas, eso de obligar al hombre a ir con piernas cerradas.

Si la mujer las estrecha le quedan de maravilla, pero si lo hace el hombre, puede hacerse una tortilla.

Para poder apretarlas hay que hacerlo muy despacio, pues se lleva un "material" que necesita su espacio.

No deben ir apretados los órganos sexuales; se pierden muchas promesas si dañan los genitales.

Si van muy espatarrados pierden toda la razón, pero así no actúa un hombre de antigua generación.

Cuando viajaba en el metro sabía bien qué hacer: para dejar más espacio, me acercaba a una mujer.

Si el sitio era reducido y ella se me apretaba, jamás le llamé la atención, pues nunca me molestaba.

Dos tetas nunca molestan, siempre se están deseando; lo que molesta es un "chorizo" si te lo están arrimando.

Por eso, tengan cuidado, no nos juzguen tan deprisa, que apretar lo delicado... ¡No nos causa ninguna risa!

Cuentas claras, Suegra Muda

 

Cuentas claras, suegra muda

Vive en casa de la suegra, no la puede soportar; llega muy tarde a la casa, se pasa el tiempo en el bar.

Su vida sería estupenda, su mujer es deliciosa; si no fuera por la suegra, todo sería color de rosa.

No puede comprar un piso, ni pagar un alquiler; con la crisis que padecemos, ¿qué otra cosa puede hacer?

Él no es un gran bebedor, es una persona buena; solo se pone "alegre" para mitigar su pena.

Andar en la cuerda floja es difícil cada día; una noche se pasó y provocó su caída.

Llegó tarde y muy bebido, no encendió la luz de casa; confundió la habitación... ¿Imaginan lo que pasa?

—Perdóname, amor mío, lo compensaré con creces; por llegar tarde esta noche, te haré el amor tres veces.

Cumplió bien con su palabra, ella no dijo ni pío; exhausto el pobre hombre, pronto se quedó dormido.

Por la mañana temprano, con su mujer aún dormida, se marcha para el trabajo; tiene que seguir la vida.

—Tienes un marido, hija, que tú no te lo mereces; anoche entró en mi cuarto... ¡Y
me amó hasta tres veces!

—¡Pero madre, por favor! ¿Usted no le dijo algo? —Sabes bien, hija mía, que a ese golfo... ¡Ni le hablo!

Al oír tal confesión, el yerno se puso frío: ¡con razón la vieja bruja no había dicho ni pío!

Caín y la Evolución


 

Caín y la Evolución

Si a una chica la llaman "mona", se siente muy halagada; pero si le dices "¡qué perra!", te suelta una bofetada.

Le dices "adiós, gorila", verás que cambia la cosa; es seguro que te diga: "¡y tu madre es una osa!".

Vamos a investigar entre religión y ciencia; sabremos rápidamente por qué hay tal diferencia.

Adán y Eva con tres hijos... alguno no anduvo con bromas; para seguir repoblando, alguien se tiró a las monas.

Si Caín mató a Abel y Dios a este desterró, no le demos más vueltas: fue él quien se las tiró.

De Set se sabe poco, ni si dejó descendencia; ese, como era bueno, respetaba la decencia.

Pero Caín encontró de monas una manada; se peleó con el macho, lo mató con la quijada.

Por eso la ciencia afirma: "compartimos cromosomas"; la mujer salió ganando, por eso salen más monas.

En muy pocas imágenes Caín es representado; sin él no estaríamos aquí, y debe ser venerado.

Pensando detenidamente, es más fácil de creer el descender de esa rama: el hombre y la mujer.

Lo que dice la Biblia no lo pienso investigar; es bastante aburrida, difícil de analizar.

Entre el barro y la costilla, o el mono por evolución, me quedo con mi invento: ¡Caín fue la solución!

 

El progreso en el pueblo


  El progreso en el pueblo

En una niñez sin luz, ni tampoco agua corriente, un recuerdo me impresiona y se viene a la mente.

Una niña presumía —en el pueblo fue el primero— que en casa de su abuela pusieron un "cagadero".

Escuchamos sorprendidos, otros lo toman a guasa: ¿Cómo se podía hacer caca sin tener que salir de casa?

—Nos estás tomando el pelo, no lo podemos creer, eres una mentirosa, eso habría que verlo para creer.

—Cuando salgamos del cole, me podéis acompañar, estoy segura que mi abuela os lo querrá enseñar.

La seguimos hasta casa, quedamos como atontados: una tabla con agujero... ¡y se cagaba sentados!

La abuela presumía ante la chiquillería; era la rica del pueblo, solo ella lo tenía.

Nos dio una galleta y un chupito de anís, rezumaba mucho orgullo, ese día fue feliz.

Contamos a los padres lo que habíamos descubierto: —¡Eso es una guarrería! ¡Mejor cagar en el huerto!

Algo que hoy es tan simple y parece imprescindible, no era entonces necesario cuando el cagar era libre.

Apretones y Empujones.


 Desean hacerse novios, analizar sus gustos, es algo primordial, así se evitan disgustos.

Empieza la mujer, siempre la más decidida, y se pone a explicar lo que le gusta en la vida:

"Te cuento mis preferencias, que seguro no conoces: a mí me gustan mucho los apretones y roces.

Me gusta la compañía, que sea muy variada, prefiero que sean hombres, no me importa ser sobada.

Entrar en sitios estrechos, que me metan a empujones, y que me hagan sudar entre tantos apretones.

Que me lo hagan de pie, yo casi nunca me siento, me gusta estar muy pegada y así notar el aliento.

Cuando presiento un peligro, quiero agarrar algo duro, meterlo entre las piernas y se me pasa el apuro.

Me pasa como a los topos, el sol me sienta muy mal, que me agarren por el culo y me lleven al final

Él la mira sorprendido, y con la duda resuelta "apunta: "¡A ti te gusta viajar en metro, y encima en hora punta!"

La Apuesta de los Helados


 

La Apuesta de los Helados

Son amigos, muy amigos, se juntan de vez en cuando; para poder divertirse, se lo pasan apostando.

En la anterior ocasión, lo que se habían jugado era que quien perdiera pagaría un buen helado.

Entran en la heladería, ven tres mujeres sentadas; se apuestan otro helado: ¿están solteras o casadas?

Cada una un cucurucho, ellos están muy pendientes; cada una se lo come de maneras diferentes.

Una lo toma a mordiscos, es una extraña manera; como si tuviera ansia, deciden que esa es soltera.

Otra lo mete en la boca y lo está saboreando; «seguro que está casada, por eso lo está chupando».

La tercera lo va lamiendo con mucha delicadeza; «esa quiere que le dure, es soltera con certeza».

¿Cómo saber de su estado? Es cosa muy complicada; no pueden ir a preguntar, pues no las conocen de nada.

Llaman al dependiente, quizás conozca su estado; el dilema de la apuesta quedará solucionado.

—¿Conoces a esas mujeres, aquellas que están sentadas? Seguro que tú lo sabes: ¿son solteras o casadas?

—No hace falta preguntar, el misterio no es tan pillo; fijaos bien en sus manos: ¡solo una lleva el anillo!

Los amigos se miraron, con el orgullo sencillo, pagaron todos los dulces... ¡por culpa de aquel anillo!


¿Te gust

El Sueldo en el Paredón


 

El Sueldo en el Paredón

Trabajó doce horas, terminó muy cansado; era un duro trabajo esquilar el ganado.

Cien pesetas de papel, un sueldo para pensarlo; teme que se lo roben, no sabe dónde guardarlo.

Se le enciende una luz, un escondite muy chulo: hace un canuto con él y se lo mete en el culo.

De regreso a su casa, le dio un fuerte apretón, y se puso a cagar detrás de un paredón.

Llega a casa contento, alegre y relajado, y la mujer le pregunta: —¿Cuánto dinero has ganado?

El mundo se le viene encima, no sabe qué responder; se da cuenta del gran fallo y se marcha a todo correr.

Rápido lo encontró, enrollado y rebozado; como no hay agua cerca, no procede a su lavado.

Ese pequeño problema lo solucionó rápidamente: sacó su manguera y lo dejó reluciente.

Se lo entrega a la mujer, que lo huele sin cesar: —¡Es un billete fantástico! ¡Me huele a flor de azahar!

Por eso, amigo lector, si el sueldo quieres guardar, busca un sitio más limpio y no te vayas a cagar.

Que el dinero, aunque sea poco, se debe de asegurar, no sea que por un descuido... ¡Huela a flor de azahar!