Dudas y temores en la primera cita
Tiene cita importante, es cerca de las diez; no sabe si dolerá, al ser la primera vez.
Él es guapo y atractivo, ya la está esperando; un beso de bienvenida para irse relajando.
La mete en la habitación, muy educado la invita: «Póngase muy cómoda, y quédese quietecita».
—Sé que es la primera vez, soy experto en la cosa; lo haré con mucha suavidad, no se ponga nerviosa.
Le introduce algo redondo, siente un poco de dolor; lo mete muy lentamente, con cuidado y con rigor.
Ahora viene lo peor, pues emplea más fuerza; le pide que se relaje, no quiere que se le tuerza.
Al final ya se la saca, ella se encuentra mejor; no fue tan grave la cosa, ya no siente más dolor.
—Te doy mi enhorabuena, ¡qué valiente y dispuesta! —Es que caí en buenas manos, ¡pues eres un buen dentista!
Se marcha muy sonriente, con la boca anestesiada, pensando que, después de todo, no ha sentido casi nada.














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