La técnica del ladrillo
En tiempos de Mari castaña, con técnica muy avanzada, decían que, haciéndolo en pie, no quedabas embarazada.
Para reforzar el asunto, un complemento existía: si al terminar hacía pis, limpiaba la tubería.
Dos amigas estudiaban técnicas tan avanzadas; si el invento funcionaba, se iban a poner moradas.
A una la ronda un cojo, y ella, que el defecto ve, piensa: «si tiene una corta, no podrá hacerlo de pie».
Se va el cojo con la otra, a quien le mola un montón; le soluciona el problema en la primera sesión.
La otra, por darle envidia, busca un mozo más alto, que le fabrica una tripa casi en el primer asalto.
Le dice a la del cojo: «Tú no estás embarazada; gozarás más que ninguna, pero lo harás tumbada».
«¡Siempre lo hacemos de pie! Aprovecho su cojera; me da muy buen resultado, te explicaré la manera:
Yo llevo siempre un ladrillo, no me fío a la aventura; lo pongo bajo la corta y quedan a la misma altura.
No me fío de los dichos, ni que "de pie es lo mejor"; si no entra la gasolina, no arrancará el motor.
Me mantengo siempre alerta, y cuando él más acelera, ¡le doy un pie al ladrillo y desenchufo la manguera!».



































