El novato y la corriente.
En esos primeros amores,
yo anhelaba saber
los grados de calor
que tenía una mujer.
Leía revistas de amor,
busqué libros de ciencia;
al salir con una chica
quería tener experiencia.
Eran tiempos difíciles,
tiempos de la Guerra Fría;
cada uno se apañaba
con lo poco que sabía.
Pedí consejo a unos sabios,
sabios de pacotilla,
y ellos me recomendaron
probar con una bombilla.
"Pequeña, de linterna,
con dos dedos has de cogerla;
llévala a un lugar oscuro
y allí podrás encenderla".
Puse anuncio en el diario
(la broma no salió barata),
pero tras mucho buscar,
encontré a la candidata.
Al explicarle mi plan
se mostró entusiasmada:
"Esto que tú me propones
es una prueba muy rara".
Elegimos noche oscura
y que fuera en minifalda,
que se tumbara en el suelo
para yo poder tocarla.
Puestos ya en situación,
puse mano en su rodilla;
no llegaba la corriente,
no encendía la bombilla.
No recibí su rechazo
por lo que estaba haciendo,
y buscando aquel enchufe
mi mano siguió subiendo.
¡Arriba encontré el enchufe!
Corriente sí que me daba;
la bombilla no encendía,
pero mi cuerpo temblaba.
La bombilla estalló al fin,
yo seguí siempre explorando;
se me caía la baba,
los ojos están llorando.
Ella empezó a gemir
y le dio un arrebato:
me pidió, por caridad,
que enchufara otro aparato.
Saqué la mano de allí,
dejé libre la rendija,
hice el salto del tigre
y le enchufé la clavija.
Para descarga tan grande
yo no estaba preparado;
fue demasiada corriente
y allí me quedé pegado.
Se abrasaron los pelos,
mi cuerpo se chamuscó;
quedé como un torrezno,
la clavija se fundió.
Ella se agarró con fuerza,
desenchufar, no quería;
lo logré desconectar
al agotar la batería.
Una experiencia terrible,
una cosa sin igual;
me dejó para el arrastre,
terminé en el hospital.
Para ver la tal clavija,
un gran equipo se unió,
y todos dicen a coro:
"¿Pero dónde la metió?".
Llegó un experto en el tema
tras observar un buen rato,
y le dijo a los doctores:
"¡Este chico es un novato!".
De esta vivencia tan dura,
seguro se va a acordar:
hay ciertos sitios malditos
que se deben evitar.
Es su primera experiencia,
la cura será muy larga;
¡estoy seguro de que la enchufó
en el coño de la Bernarda!